
El pulmón del mediterráneo





Volamos a la otra punta de la tierra, de una pradera a otra, pero en este caso, tenemos que sumergirnos bajo el agua para verla, como lo escucháis. Tras la superficie del mar mediterráneo unas vibrantes praderas submarinas bailan con los ritmos de las olas, estas plantas marinas son Posidonias, son una especie fundamental para la biodiversidad del mar mediterráneo y tienen un papel irremplazable en el ecosistema. Primero de todo, estas verdes praderas acuáticas, aunque lo parezcan, no son algas, la Posidonia es una planta; con sus raíces, tallo y hojas que se adaptó a vivir bajo el mar.
Una vez aclarado esto ¿Porque son tan importantes estas plantas con nombre de dios griego marino? No es para menos, igual que el dios de los mares, es capaz de controlar la fuerza de las olas, como crece por zonas arenosas poco profundas, actúa de barrera natural y reduce la intensidad del oleaje, protegiendo la costa. Otra de las grandes capacidades de esta planta es su capacidad para capturar el carbono disuelto en el agua del mar. De hecho, la posidonia es capaz de almacenar más del doble del carbono que los bosques templados y tropicales del planeta. Por no hablar de su gran capacidad para producir oxígeno, las praderas de posidonia, liberan al ecosistema hasta 20 litros de oxígeno por día y metro cuadrado.
Se calcula que cerca de 400 especies vegetales y 1.000 animales se relacionan directa o indirectamente con las praderas de posidonia. Escondidos entre sus hojas, encontramos a miles y miles de pequeños peces, las posidonias son la guardería perfecta para muchas especies, como las sardinas o los salmonetes y como no, llamando la atención de peces depredadores más grandes como el imponente mero o la pintarroja, también conocida como tiburón gato. Muchos otros encuentran refugio y alimento entre las hojas de posidonia, como los caracoles y las babosas marinas o incluso el tímido caballito de mar se dan un festín con las algas que crecen en las hojas de las posidonias, contribuyendo a controlar su crecimiento.
Como os digo, estas praderas crecen en suelo arenoso donde viven moluscos como las almejas, que al enterrarse en la arena, mejoran la oxigenación del suelo donde crecen las raíces de Posidonia y filtran el agua mejorando las condiciones del ecosistema. ¿Sabías que en el mediterráneo vive uno de las moluscos más grandes del mundo? Se llama Nacra y pueden llegar a medir 1 metro de alto y vivir hasta los 50 años, desgraciadamente se encuentra en peligro de extinción, por el empeoramiento de las condiciones de su hábitat. Otra especie emblemática del mediterráneo que también está en peligro es la foca Monje, la única foca del mediterráneo, hasta el siglo XX fue perseguida, principalmente por pescadores al causar daños en la pesca. A principios del siglo XX se fomentaba oficialmente su muerte y se pagaban recompensas por ello. El Programa de Conservación de la Foca Monje del Mediterráneo actúa bajo un marco de cooperación internacional para garantizar la continuidad de la especie, uno de los mamíferos más amenazados del mundo.
Todas las especies son importantes en la salud y equilibrio del ecosistema, incluso las menos llamativas, que se lo digan al pepino de mar, el primo menos popular de las estrellas marinas es un habitante común en las praderas de Posidonias y es conocido como el “ingeniero del sedimento” por su importante función de descomposición de materia orgánica.
Otras que no tienen muy buena fama en las aguas costeras son las medusas. Estos animales se reproducen más rápidamente en aguas calientes, por ello, con el calentamiento global, cada año vemos más y más de estos seres, que aunque no lo creas, son muy importantes para los océanos.
Como en las praderas de posidonia, son muchas las crías de animales que deciden refugiarse entre los tentáculos urticantes de las medusas, porque ¿quien se va atrever a acercarse allí? También son base de la cadena trófica, lo que quiere decir, que son el alimento de muchos animales, como la tortuga Boba, que se alimenta casi exclusivamente de ellas. Las tortugas además, se posan a menudo sobre las praderas de Posidonia para descansar, sus excrementos, aportan nutrientes que ayudan a las plantas a crecer. Por último a las medusas se las considera un animal, bioindicador de la salud del ecosistema, un chivato básicamente, qué quiere decir esto, un bioindicador es una especie que nos proporciona información sobre las condiciones ambientales en un área concreta, si todo va bien, el número de medusas es estable, por ejemplo, si no, como está ocurriendo ahora, por que la temperatura de nuestros mares está aumentando, la población de medusas se dispara, lo que nos informa de que hay un problema.
Hace unos años, un estudio publicado en la revista Scientific Reports, de la investigadora de la Universidad de Barcelona (UB). Anna Sànchez-Vidal, mostraba una función de las Poseidonias increíble, estas plantas retienen y expulsan a tierra firme montones de microplásticos. Lo hacen a través de unas conglomeraciones de fibras vegetales que producen estas plantas conocidas como bolas de Neptuno. En ellas, los microplásticos que han quedado atrapados entre las hojas se concentran y expulsan fuera del agua por el oleaje los días de tormenta.
Sin embargo, pese a su función ecológica primordial, la desaparición de las praderas de posidonia es uno de los problemas ecológicos que más preocupan en el mar Mediterráneo. Se calcula que desde el año 1960 las comunidades de posidonia se han reducido un 38%. Amenazada por la pesca de arrastre y los barcos de recreo que, con sus anclas arrancan estas plantas, los vertidos contaminantes, las obras costeras y el aumento de la temperatura del océano, esta planta de lento crecimiento se enfrenta a la posibilidad de desaparecer. Han surgido numerosos planes de conservación indicando en los mapas donde se encuentran estas praderas, para evitar que los barcos fondeen sobre ellas como el “Atlas Posidonia” del Instituto Balear por la Naturaleza o el “Projecte Posidònia” de La Fundación Oceanogràfic y La Ciutat de les Arts i les Ciències. Acciones que tratan de proteger una planta que, como hemos visto es crucial para mantener las relaciones entre especies, la salud de nuestros mares y, como no, el equilibrio del ecosistema.
La figura a destacar en este caso es Teresa Vicente
Esta profesora de derecho en la Universidad de Murcia consiguió un hito histórico en Europa, reconocer la personalidad jurídica de una zona concreta del Mediterráneo, el Mar Menor. ¿Qué quiere decir esto? Es un enfoque legal innovador que permite que esta zona marina sea representada legalmente y tenga derecho a ser protegida y restaurada. Un hecho histórico por el que ha sido galardonada con el prestigioso premio Goldman, el "Nobel" del mundo medioambiental.
El reconocimiento legal de los derechos de la naturaleza, es una idea inspirada por movimientos indígenas y activistas ambientales de todo el mundo, busca cambiar la forma en que las leyes tratan a los ecosistemas y al medio ambiente. Al otorgar derechos legales al Mar Menor, el ecosistema puede ser defendido en tribunales, y las violaciones a sus derechos pueden ser perseguidas judicialmente, como cualquier otro sujeto de derechos. El Mar Menor ha enfrentado graves problemas ambientales debido a la contaminación, principalmente por el uso excesivo de fertilizantes en la agricultura y el desarrollo urbanístico descontrolado.
La iniciativa de Teresa Vicente, consiguió recoger miles de firmas de ciudadanos, demostrando que la población local puede organizarse para generar cambios reales, como ella misma decía:
“Tenemos un problema radical, las empresas tienen derechos y la naturaleza no” considera que esta, es una corriente imparable y servirá de precedente para más casos a nivel global. De Vicente añadía además que "No solo van a producir cambios jurídicos, también en la mentalidad. Una mentalidad que antes veía la naturaleza como un objeto explotable, con una capacidad renovadora infinita, algo que la ciencia y la ecología nos han demostrado que es un error"
Todas las formas de vida de la tierra y sus relaciones se conocen como Biodiversidad. Esta variedad de vidas hace que nuestro planeta este sano, lo que significa que nos aporta recursos naturales como comida y agua, evita que se formen nuevas enfermedades y mantiene el clima estable. Pero este equilibrio está en peligro. Se calcula que actualmente se pierden unas 10 especies cada día y las principales causas de esta extinción son como no, humanas.
Si te ha interesado este tema y quieres profundizar más, te invito a echar un vistazo a estos artículos que he usado para documentarme:
Sànchez-Vidal, A.; Canals, M.; de Haan, W.P.; Romero, J.; Veny, M. “Seagrasses provide a novel ecosystem service by trapping marine plastics”. Scientific Reports (2021, enero). Doi: 10.1038/s41598-020-79370-3
Guezala, A.A. (2022) El Mar Menor tendrá personalidad jurídica propia: ¿Qué significa esto?, La Vanguardia.
Mediterranean Monk Seal. (n.d.). Programa Foca Monje. https://www.mediterraneanmonkseal.org/?page_id=128

¡Ecosistema en equilibrio!


